En ese cuarto de paredes de humo te vi y quise mirarte. Te conocía entero, pero me faltaba una sola parte. El aire olía a una libertad dulcemente picante y me dejé llevar por la letal curiosidad.Eramos un cuerpo. Tu respiración mezclándose con la mía. Enredé mis manos en tu pelo para no dejarte ir. Mis ojos, fusionados a los tuyos. Sin preguntarte te busqué en otra perspectiva y fui a lo más profundo de tu mirada. No sabías que había una intrusa metiéndose adentro tuyo y me dejaste conocerte sin armadura por cinco segundos. Quería sumergirme en vos y pude ver un atisbo de tus penas de familia, la frustación que tenés con el amor, la disconformidad por tu falta de compromiso, tu indesición con el futuro y tu deseo imposible de juventud eterna. Un instante me empapé de vos y pareció una eternidad.Volvimos a ser dos y ya no me dirigiste la mirada. Te diste cuenta. No me dejaste entrar.
2010
2010
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