domingo, 28 de octubre de 2012

Con la boca llena de sabores

La podía ver. Mirada chispeante, piel impoluta, pelo de seda ocre, sonrisa de utopía. Se podía ver. Como si dulcemente hubiera cortado las cuerdas del tiempo, estaban allí otra vez. Entre un árbol y una puerta, entre el estremecimiento de lo desconocido y la excitación de ser vistos. Caramelo y musgo, los ojos jugaban a descubrirse enteros, unidos por energía eléctrica. Cada dedo, entrelazado en el pelo de él. Las manos, tomando la cintura de ella, haciéndola suya, evitando que escape. Ellos huyeron inmóviles. Partieron a la galaxia más lejana con aquel beso. Sus labios se rozaron, se mordieron, se acariciaron y abrazaron. Saborearon cada porción de si, menta, frutilla, almendra, limón y miel. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario